Los tres tipos de líderes y ejecutivos

Transformación o la extinción asegurada

Los ejecutivos y profesionales que no se transforman y adaptan rápidamente a los nuevos modelos de liderazgo de equipos y personas están preparando, sin saberlo, su declive profesional que precede a su extinción.

Frente a ellos, los buenos ejecutivos siempre van por delante acompañados de un sólido equipaje de inteligencia emocional, y de competencias y conductas de liderazgo adaptadas a los nuevos tiempos.

Las competencias y las conductas de liderazgo de los ejecutivos de todo nivel están evolucionando al ritmo que marcan la revolución digital y tecnológica, revolución que está impactando en todo tipo de empresas y negocios, y en todos los rincones del planeta.

Liderar como ellos lo hacen no es gratis, invierten mucho tiempo en estar cerca de los equipos apoyándoles, motivándoles y también exigiéndoles.

Tres tipos de líderes

Para simplificar, en estos tiempos de innovación permanente y acelerada, yo observo, al menos:

  1. Los resistentes al tsunami de cambios que no cesan.
  2. Los que intentan adaptarse y arrastran lentamente los pies para no quedarse descolgados.
  3. Los que van por delante, marcan tendencia y se reinventan constantemente como líderes.

Los resistentes a transformarse en líderes modernos y asertivos son una especie en claro riesgo de extinción. Sencillamente, tienen los días contados y solo sobrevivirán unos años más en entornos empresariales extraordinariamente conservadores y aislados. No tienen futuro, y los ejecutivos y profesionales más jóvenes, si pueden, deberían huir del entorno de esos líderes lo antes posible para no convertirse en rehenes de una cultura empresarial obsoleta.

Y todavía sigue quedando gente con mando en plaza, que exhiben, sin complejos ese perfil.

El tipo de líder que arrastra los pies con pocas ganas de adquirir nuevas competencias y ajustar sus conductas de liderazgo a los nuevos tiempos, siempre llega tarde y sus perfiles como ejecutivos son “un querer y no poder”. Tratan de cambiar su forma de liderar a los equipos, pero lo hacen sin convencimiento y con escasa determinación. El lastre del pasado les pesa demasiado y avanzan muy lentamente. Estos líderes y ejecutivos necesitan salir, o que alguien les saque, de ese círculo poco virtuoso que les mantiene agarrotados a ellos y a las organizaciones que lideran.

Necesitan soltar lastre y cambiar su modelo de liderazgo adoptando nuevos comportamientos y competencias para que sus equipos les sigan y consigan transformarse en equipos más competitivos, más motivados, más comprometidos y con mejores resultados, se dediquen a lo que se dediquen.

Los que van por delante, son un tipo de líderes que siempre marcan el camino y suelen ir acompañados de un buen equipaje de inteligencia emocional que ponen a prueba cada día. Se rodean de profesionales muy buenos, a veces mejores que ellas o ellos mismos, son flexibles, inclusivos, invierten tiempo y recursos en desarrollar a sus equipos, tienen una clara orientación a resultados, se adelantan y adaptan a los cambios, delegan sin miedo para dar cancha a su gente, saben reconocer el esfuerzo y el trabajo bien hecho, no permiten un gramo de autocomplacencia, potencian la inteligencia colectiva y el trabajo en equipo. En fin, todo eso y muchas cosas más hacen de estos líderes triunfadores de largo recorrido. Y además hacen escuela a su alrededor.

Ahora bien, liderar como ellos lo hacen no es gratis, invierten mucho tiempo en estar cerca de los equipos apoyándoles, motivándoles y también exigiéndoles. Y saben, mejor que nadie, que esas conductas de liderazgo son muy rentables y siempre pagan dividendos.

Estos tres tipos de líderes coexisten en la actualidad, sin embargo sólo uno de estos perfiles tiene futuro. La transformación es el único camino.