¡DELEGA O REVIENTA!

Delegar con eficacia es una competencia clave para ser un buen líder de equipos. Sin esa competencia bien desarrollada es impensable que un ejecutivo se convierta en líder de altos vuelos. Se quedará intentándolo en el camino.

A delegar en los equipos se aprende delegando. Y confiando en la gente. Y teniendo cierta tolerancia al error.

Muchos ejecutivos tienen aversión a delegar y prefieren trabajar diez o doce horas diarias para controlarlo todo y así vivir más tranquilos. Pero la verdad es que ni ellos viven tranquilos, ni dejan tranquilo a su equipo. Su nivel de inseguridad y desconfianza se hace crónico y el resultado más frecuente es su estado permanente de agobio y ansiedad.

Este perfil de ejecutivo, frecuente todavía en muchas empresas, creo que tiene los días contados si no se transforma y adapta a los requerimientos de las empresas modernas y de éxito. Los tics controladores en extremo no tienen futuro. ¡Ni falta que hace!

Alguien tiene que decirles a esos ejecutivos algunos de los beneficios de delegar y empoderar a su gente. Yo me lanzo y les menciono algunos de esos beneficios:

  • Te hace la vida mucho más fácil. Tu vida personal recibe bocanadas de aire limpio porque el tiempo liberado al delegar bien en tu gente, lo puedes dedicar a la familia, a hacer deporte, a leer libros, a lo que quieras.
  • Primero, lo primero. Delegando más y mejor, puedes focalizar tu tiempo y tu energía en los asuntos más relevantes. En lo importante de verdad. Y tu agenda tiene hasta huecos libres para reflexionar, sin necesidad de ir siempre contrarreloj. Te dedicas a hacer tu trabajo, no el trabajo de otros, que eso es muy triste.
  • Tu equipo crece. La delegación bien ejercida hace que el equipo se desarrolle y crezca, y se hace más autónomo y competitivo. Y está más motivado porque tiene más espacio para actuar, y las personas se sienten más integradas y comprometidas. ¿Te parece poco?
  • Los resultados- los tuyos- son mejores. Y este beneficio no es pequeño. Haga lo que haga, el equipo es más eficaz y su desempeño superior. No falla nunca. Y si tu equipo consigue mejores resultados, también los tuyos son mejores. Tu equipo te hace más grande a ti.
  • Tu conducta se replica. Los ejecutivos en quien se delega con eficacia aprenden mejor a delegar en sus propios equipos. De forma natural se produce una delegación en cascada con capilaridad por toda la empresa. Se crea una cultura de empowerment que se replica y multiplica espontáneamente.

La delegación eficaz e inclusiva es siempre compatible con el logro de excelentes resultados. Los equipos empoderados desarrollan un alto grado de compromiso y son más competitivos.

Por cierto, el acto de delegar con eficacia no se hace de prisa y corriendo en un ascensor entre reunión y reunión. No, así no.

También me lanzo a sugerir un formato o modelo de delegación eficaz.

En mi opinión, el acto de delegar en serio requiere una intensa y sincera conversación con la persona o equipo en quienes quieres delegar. En esa conversación breve hay que soltar, al menos, cuatro mensajes claves:

– “Confío en ti, o en vosotros. Confianza de verdad, no de escaparate”.
– “Te delego estas funciones y responsabilidades, y tienes autonomía y criterio propio para actuar”.
– “Espero buenos resultados”.
– “Estoy aquí para apoyarte o apoyaros cuando lo necesitéis.”

Esto y poco más. No hace falta ni demasiada formalidad, ni una lista de cien cosas. Lo fundamental es que la persona o el equipo en quien se delega, sienta la confianza de verdad del líder, sienta espacio para moverse y que el jefe no se desentiende sino que está ahí para echar una mano cuando sea necesario. Para apoyar al equipo.

Te sorprenderás, muy gratamente, cómo la mayoría de la gente tiene mucha más capacidad e iniciativa de lo que uno piensa, y te das cuenta de que podrías haber delegado mucho antes, en más personas y más responsabilidades.

“Trabaja duro, pero dedica tiempo a tu familia y amigos. Cuando mueras, nadie recordará las presentaciones, las reuniones y las largas jornadas de trabajo.” – Anónimo –